Derecho al delirio II: Diversidad Funcional Física

Contenido publicado para Onda Sama RadioEDU

En el espacio “Derecho al delirio”, del alumnado del Ciclo Formativo de Atención a Personas en Situación de Dependencia en Onda Sama del IES Joaquín Sama, hablamos de las personas con Diversidad Funcional Física (DFF) o Motórica.

Con la participación de Alba Amaro, María Berrocal, Mª Luisa Carpintero, Rocío Chacón, Javier Hernández, Hellen K. Moreira, Susana Valverde, Valle Piris y Rosalía Taborda. Coordinación Abel García

Derecho al delirio I: DFI y confinamiento

Contenido publicado en RadioEDU

¿Qué tal si deliramos por un ratito?
Porque la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses,
pero en este mundo, en este mundo chambón y jodido
seremos capaces de vivir cada día como si fuera el primero
y cada noche como si fuera la última

Eduardo Galeano

“Derecho al delirio” es un programa producido por el alumnado del Ciclo Formativo de Atención a Personas en Situación de Dependencia del IES Joaquín Sama que toma su nombre del texto homónimo de Eduardo Galeano y que desde la visión que transmite el autor en ese texto pretende conversar sobre temas relacionados con nuestra especialidad, la atención a personas en situación de dependencia. En este caso hablamos de las personas con diversidad intelectual y el confinamiento por el COVID-19.

Con la participación de Alba Amaro, María Berrocal, Mª Luisa Carpintero, Rocío Chacón, Javier Hernández, Hellen K. Moreira, Susana Valverde, Valle Piris y Rosalía Taborda. Coordinación Abel García

El problema es el entorno, no las personas

En clase conversamos acerca de la accesibilidad y de la mirada desde la perspectiva del «Diseño para todas/os», y una estupenda forma de iniciar esa conversación es a través de la mirada de Xavier Duacastilla, que en su charla TED cita diferentes referentes que tanto en el blog como en nuestras clases aparecen a menudo, desde el Edupunk y el «hágalo usted mismo, pero esencialmente hágalo con otros/as» hasta el Movimiento de Vida Independiente (también Foro de Vida Independiente) o las propias charlas TED tan presentes en nuestras clases como punto de partida de la conversación.

«La revolución será accesible o no será»

Xavier lucha por la visibilidad y derechos de las personas con diversidad funcional, participa en el colectivo “En Torno a la Silla”, un grupo heterogéneo (compuesto por activistas de la vida independiente, una arquitecta, manitas y etnógrafos-documentalistas) que fabrica colaborativamente elementos para transformar los entornos de las sillas de ruedas, sus ocupantes y sus relaciones, pero esencialmente lo que más nos interesa en nuestra clase de hoy es su mirada, la mirada desde la silla de ruedas y el cambio de perspectiva que nos pueda hacer cambiar nuestro punto de partida, el problema es el entorno, no las personas.

Pigmalión de andar por casa

En el ámbito de la psicología social y de la educación es común entre profesionales escucharnos hablar acerca del conocido “efecto Pigmalión” o “de la profecía autocumplida” -ya hablamos de ello en este espacio-. Este enigmático nombre lo toma de la leyenda de Pigmalión, recreada por el poeta Ovidio en “Las Metamorfosis”, y a nivel práctico -para explicarlo-, solemos decir que “las expectativas y creencias de una persona influyen en el rendimiento de otra”.

A finales de los años 60, Robert Rosenthal y Lenore Jacobson desarrollaron un interesantísimo estudio bajo el nombre “Pigmalión en el aula” a fin de comprobar el verdadero potencial de dicho principio. Para el estudio se tomó a un grupo de alumnos de primaria al que antes del inicio del curso se les había pasado una prueba que medía sus capacidades intelectuales, tras ello se informó al profesorado haciendo ver expresamente los alumnos que habían obtenido mejores resultados e indicando que era de esperar que estos alumnos a lo largo del curso obtuvieran mejores resultados que el resto de compañeros. Realmente, el profesorado fue engañado y tal prueba de medición de las capacidades intelectuales al inicio de curso nunca se administró y los “supuestos alumnos destacados” fueron escogidos al azar. Sin embargo, al finalizar el curso se cumplió (profecía autoumplida) que estos “supuestos alumnos destacados” obtuvieron mejores resultados que sus compañeros. La explicación es simple, el profesorado con la creación de expectativas sobre ese grupo de alumnos, de forma inconsciente, actuó a favor de la concreción de la expectativa. Posiblemente sus comentarios, sus actitudes, su forma de dirigirse a estos alumnos, su confianza en ellos, … generaron el clima adecuado para que la profecía se autocumpliera. A menudo se dice a partir de este estudio que “el/la docente es el instrumento didáctico más potente que existe en el proceso de enseñanza/aprendizaje”.

Las madres y padres de hoy hemos crecido bajo una tradición machista, inculcada durante siglos también de madres y padres a hijas/os, depositando expectativas y estereotipos muy diferentes para uno y otro género. De un tiempo a esta parte vivimos un momento importante en las calles, el movimiento feminista trae una ola de energía y valor que está inundando los barrios, las aceras, el aire -que se hace mucho más fresco-, pero la labor más importante como siempre está en las casas, en las expectativas que depositamos en nuestros hijos/as, en los mensajes que día a día les trasladamos, en la posibilidad de ofrecerles ropas de cualquier color independientemente de su género, en la seguridad de recordarles que obviamente los niños también lloran y las niñas son también heroicas, campeonas, salvadoras, … en el gesto de trasladarles nuestras debilidades como padres y nuestras fortalezas como madres y a la inversa, como personas en definitiva, en la forma de comunicarnos respetuosamente en el seno familiar, en la forma de dirigirnos hacia ellas/os como respetables personas de corta de edad, en cada gesto amable que suponga condenar cualquier forma de violencia de género, verbal, psicológica, social o física, en cada deseo de éxito en disciplinas que supuestamente están predestinadas para “el otro género”, en cada nombre de profesión citando la posibilidad de que sea chico o chica, en cada muestra de respeto -citando expresamente la posibilidad-  de que nuestra hija/o se sienta atraída/o por personas del otro o del mismo sexo, o ambos, en definitiva con “pigmalión de andar por casa”, depositando expectativas realistas, positivas sin carga alguna de estereotipos de género para que la profecía de un mundo de igualdad de derechos y oportunidades reales para todas/os se autocumpla.



(Texto para la revista escolar La Locomotora -nº 50- del Colegio Público Sto. Tomás de Aquino, Badajoz) 

Las tejedoras

Hemos leído el capítulo 4: «Hombres y mujeres somos diferentes, palabra de feminista» y el capítulo 9: «Si piensas feminista, follas mejor» del libro «No es país para coños» de @DianaLovar como punto de partida para la conversación de la clase de hoy.

Nos preguntamos hoy: ¿es lo mismo un grupo de personas que un agregado de personas?, ¿qué tienen en común las personas que pertenecen a un grupo?, hablamos de categorización y de las dinámicas que se generan en los grupos.

Añadimos un audio del programa Carne Cruda que nos ayudará a abrir la conversación sobre si mujeres y hombres tienen estilos diferentes de participación … social, política, económica.

“Hay que feminizar la política”. Me lo dijo Ada Colau al acabar nuestra entrevista el otro día y no dejo de rumiar la frase y compartirla desde entonces. Hablábamos de la actitud inflexible y autoritaria del macho que convierte la negociación en arena de una pelea de gallos. No quieren ceder, no pueden quedar por debajo, no están dispuestos a escuchar, a aceptar su desconocimiento, su error o la derrota. A mí me hizo pensar inmediatamente en una reacción que tenemos muchos hombres casi como un acto reflejo. Aunque no sepamos de algo, no nos podemos quedar callados, tenemos que mantener el tipo, así que hacemos como que sabemos y tiramos para adelante. Eso no es así porque lo digo yo que soy tu padre.

Nos cuesta admitir nuestra falta de conocimiento o habilidad porque a la mayoría nos han educado para ser los manitas, los enterados, los capaces y los capataces. Seguimos actuando como cuando éramos los encargados de traer la caza al poblado. El hombre provee, el hombre sabe, el hombre dispone. No nos han educado tanto para colaborar como para competir, competir por la comida, el puesto, la posición, la autoridad. Tenemos que llevar los pantalones y ser los reyes de la manada. Competimos porque no podemos dejar que se ponga en duda nuestra competencia. La vida es lucha y el trabajo una carrera. Por eso hay que meter los codos. Quita que ya lo hago yo. Deja que tú no sabes.

No todos los hombres lo hacen, claro, ni todos lo hacemos siempre, pero las mujeres hacen justo lo contrario en la mayoría de los casos, excepto cuando se comportan como hombres. No tienen problema en admitir su desconocimiento. Si no saben, preguntan. Escuchan. Buscan al que sabe. Tienen la habilidad de encontrar al que la tiene. Para eso tienden redes, conectan, relacionan, unen: tejen. Las mujeres son las tejedoras. Lenta pero incasablemente mueven y entrelazan los hilos en el telar para crear el tejido social y familiar que nos mantiene cosidos. Hacen equipo. Hilan en el telar mientras comparten historias, escuchan, no compiten, cooperan. Para enredar una madeja se necesitan dos personas que colaboran. Una sostiene mientras la otra va tirando del hilo.

Es una actividad que requiere tiempo y cuidado, como ocuparse de un niño. También ellas suelen ser más cuidadoras y cuidadosas, porque saben lo frágil que es la tela, lo fácil que es que se rompa el hilo. Las tejedoras tienen paciencia, dan tiempo al tiempo para que las cosas sucedan y no les importa volver atrás, destejer cuando se hace un nudo y volver a tejer de nuevo. La historia de las mujeres es la historia de Penélope tejiendo todo el día y destejiendo toda la noche para volver a empezar, para darle al hombre tiempo para hacer su odisea. Ulises hace la Historia que recogen los libros en letras mayúsculas, mientras su mujer desteje la suya una y otra vez.

Por eso la historia de Penélope, la de las mujeres, es invisible porque se hace y deshace. Pero es ella la que teje la trama, la que crea tiempo, como la araña elabora minuciosa su tela, para que la historia tenga una red sobre la que sostenerse. En un tiempo en el que el tejido se ha desgarrado, los hilos se han roto y se nos ha descosido el traje, necesitamos tejedoras. Necesitamos que sea visible su trabajo invisible, que el telar se haga público, que sus cuidados sean no sólo privados sino socializados, que sean ellas las que empiecen a tirar de los hilos. Tenemos un grupo de mujeres que empiezan a tomar el mando, que como Ada, tienen autoridad pero no son autoritarias. Manejan los hilos pero lo hacen con cuidado.

En realidad, pensaba yo después de hablar con ella, no hay que feminizar solo la política, hay que feminizarlo todo. Todos tenemos que ser tejedoras.

«Las Tejedoras» Javier Gallego, Crudo

El hombre que no deberíamos ser

Este año incluimos en nuestra clase del Módulo «Participación Social de las Mujeres» como lectura recomendada, el libro de Octavio Salazar (@salazar_octavio) «El hombre que no deberíamos ser», una sencilla y amena lectura que nos ayudará a hacernos algunas preguntas en relación con el primer resultado de aprendizaje de nuestro Módulo «Caracterización de la participación social de las personas: Participación social y género«.

Dice la sinopsis del libro: «Este libro no es un memorial de todos los agravios que los hombres, como sujetos privilegiados, hemos cometido a lo largo de la historia. Este libro no pretende hacer un ajuste de cuentas con el hombre, sino con el patriarcado. Este libro mira al presente y sobre todo al futuro. Porque lo que pretende es colocarnos a los hombres delante del espejo para que reflexionemos sobre todo aquello que no deberíamos ser y para indicarnos el itinerario a seguir para construirnos de otra manera. Unos nuevos hombres que hagamos posible al fin una sociedad en la que nosotros dejemos de ser los poderosos y ellas las subordinadas».

conversar en clase y fuera de ella sobre los tipos de masculinidad

Una buena oportunidad para conversar en clase y fuera de ella sobre los tipos de masculinidad, su peso en la participación y como nos afecta esta cuestión al resto de personas.

Os dejamos el enlace al primer capítulo del libro por si nos queréis acompañar y un pequeño corte del autor presentado su obra: